Hoteles en Pamplona

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Pamplona, mucho más que San Fermín

El colorido y la fuerza que se respiran en Pamplona es una de las mayores características de esta ciudad, en la que la riqueza de sensaciones que da a sus visitantes es pura muestra de la casta española. Pamplona es hogar de los mundialmente conocidos San Fermines, fiestas donde los encierros y las corridas de toros son los principales protagonistas, y que hacen que la ciudad se transforme en un enjambre de gente de multitud de países sin comparación con otras localidades de España. Pero, más allá de estas fiestas, Pamplona también merece una detallada atención, no sólo por su cultura e historia, sino también por ser uno de los puntales de la herencia vasca, tan presente en sus calles como en muchos de sus bares, tabernas y restaurantes, donde la gastronomía será la puntilla a una visita que no decepcionará a ningún turista.

La majestuosa Catedral de Pamplona

La Catedral de Pamplona es uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de la región, sobre todo en lo referente al periodo gótico en el que se encuadra. Su majestuosidad destaca en una zona de la ciudad en la que la mayoría de las construcciones son más humildes, y ese carácter altivo se explica, no sólo por ser la cabeza de la diócesis, sino por haber sido en su día lugar de coronación de reyes y, todavía hoy, alojar la sepultura de muchos de ellos.

Historia y prehistoria

El Museo de Navarra es una excelente muestra de la riqueza cultural e histórica que ha habido en la región desde hace milenios. En este antiguo hospital medieval no sólo se pueden observar colecciones de mosaicos romanos o arte clásico, sino que también ofrece elementos únicos como el Mapa de Abauntz, datado en el 9.815 antes de Cristo.

Gastronomía reputada y refinada

Como muchas otras ciudades de Navarra, la tradición gastronómica de Pamplona está bien reconocida por todos aquellos que la han visitado. Uno de los lugares más recomendables es el Bar Gaucho, uno de esos lugares que gustan tanto a los locales como a los visitantes y cuya fama se debe a la calidad de los pintxos, típicos e imprescindibles en la ciudad pamplonesa (Calle Espoz y Mina, 7, 31002 Pamplona, Navarra.)

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