Hoteles en Burdeos

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Burdeos en un día

Burdeos es uno de esos lugares de ensueño donde cada rincón tiene algo que contar y donde querrías quedarte a vivir para siempre. Los amantes del buen vino tienen, además, el paraíso a su alcance, rodeada de viñedos que producen caldos reconocidos en todo el mundo ya desde el siglo XVIII.

Un conjunto histórico de excepción

De la belleza e importancia arquitectónica de Burdeos da buena cuenta su registro como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, y es que en el conjunto urbano de la ciudad, sus edificios datan casi todos del siglo XVIII, cuando la Ilustración irrumpió de lleno en el urbanismo y se configuró una ciudad regida por los paradigmas del humanismo, la universalidad y la cultura. En este marco, destaca especialmente el Puerto de la Luna, cuya coherencia y unidad arquitectónica, de referencias clásicas y neoclásicas es un auténtico lujo. Por eso, la Fachada de los Muelles es la primera visita “obligada” en tu ruta por Burdeos.

El Barrio de Saint Pierre, donde se encuentra la fachada, es probablemente el más impactante de la ciudad, el corazón histórico de Burdeos, que se nutre de pequeñas y bellas callejuelas y edificios impresionantes. Aquí están algunos de los puntos de interés más importantes: la Place de la Bourse, la famosa Rue Royale y la Place du Parlement.

El espejo de agua y otras atracciones

La Place de la Bourse es el auténtico emblema de Burdeos. Se necesitaron 20 años para construirla y marca un antes y un después en el Burdeos medieval. Uno de los mayores atractivos de la plaza, sobre todo para los visitantes, es el espejo de agua, una obra que alterna efectos de espejo y de niebla y que es, de lejos, el lugar más fotografiado por los turistas, además de un espacio que les encanta a los niños para jugar.

Tampoco dejes de pasar por la Place du Parlement, un animado espacio en el que se suceden las terrazas –aprovecha y tómate un buen café- y que se desarrolla en torno a una bonita fuente neo-renacentista.

Dirígete después a la Puerta Cailhau, una construcción que formaba parte de las murallas medievales de la ciudad y que hoy se puede visitar como museo. En sus diferentes plantas presenta diversas herramientas empleadas en la construcción de la ciudad y desde aquí se obtienen unas magníficas vistas del Puente de Piedra.

Qué comer y dónde

En Burdeos podrás probar todo tipo de exquisiteces propias de la cocina francesa. Las calles con mejor oferta de restauración son la Rue Saint Remi, la Rue Sainte-Catherine y los alrededores de la Place du Parlement. Para probar buen marisco destacan el Cabane Café y Le Bistro de l’Embarcadère, mientras que en el Restaurant L’Entrecote la gente hace largas colas para degustar sus platos de carne.

 

Compras en la Rue Sainte-Catherine y un relajante paseo en los jardines públicos

Si por la tarde quieres aprovechar para ir de compras, la Rue Sainte-Catherine, peatonal, es un buen lugar, pues su oferta comercial es amplia e interesante.

Aunque un buen plan para pasar la tarde es “perderse” en el pulmón verde de Burdeos: los Jardin Public, un área arbolada de once hectáreas con árboles centenarios, jardines clásicos, casas señoriales, un antiguo jardín botánico y zonas de recreo para niños.
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