Hoteles en Düsseldorf

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Dusseldorf en un día

Dusseldorf es una de las ciudades más modernas y cosmopolitas de Alemania y se nota. Vale la pena ver de cerca los impactantes edificios de diseño que configuran el skyline de la ciudad, de la misma forma que vale la pena pasear por su recogido casco antiguo y tomar una buena cerveza en las muchísimas tabernas que hay.

Altstadt, un coqueto casco antiguo

Si solamente vas a estar un día en Dusseldorf, una buena idea es que empieces por el Altstadt, su casco histórico. Tiene muchísimo encanto y es muy agradable pasear por sus tranquilas calles empedradas, rodeadas de terrazas con muy buen ambiente. En el Altstadt verás muchas plazas, pero seguramente la más concurrida sea la Burgplatz. Es un lugar muy visitado por los turistas, pero también por los locales, pues ofrece un agradable paseo a orillas del Rin. Aquí se encuentra la Torre del antiguo Palacio del Conde de Berg.

Justo al lado, en la Marktplatz, está el Ayuntamiento y también uno de los monumentos más famosos de la ciudad: la estatua ecuestre de Jam Wellem. Dirígete después a St. Lambertuskirche, una iglesia de estilo gótico con una particularidad que la hace más especial si cabe: su torre principal está retorcida por culpa de la madera húmeda que se empleó en su reconstrucción en el siglo XIX después de que sufriera un incendio.

Un poco más alejado pero también en el Altstadt se encuentra otra de las principales plazas de Dusseldorf, Carlsplatz, cuyo principal atractivo es el mercado que alberga de lunes a sábado. Si puedes verlo, pásate por allí, ver los puestos con los diferentes productos que exhiben los comerciantes locales es toda una experiencia.

Sugerencias para un buen plato típicamente alemán

Durante tu paseo por el casco antiguo irás viendo cómo se suceden los bares y restaurantes tradicionales. Probablemente no te equivoques, entres en el que entres, si lo que quieres es probar buena comida tradicional, pero nosotros te recomendamos dos de los más populares: Schweine Janes, un asador con muy buena aceptación, sobre todo por su codillo; y Tante Anna, uno de los restaurantes más antiguos de la ciudad, que destaca tanto por su cocina tradicional como por la solera del local.

Königsalle y la zona del puerto

Ya por la tarde, no puedes dejar de pasear por la avenida más famosa de Dusseldorf: Könnigsalle, donde se dan cita las tiendas de las marcas de lujo. Es la calle comercial por excelencia de esta ciudad y ofrece además un agradable paseo, porque tiene la particularidad de que discurre a lo largo de un canal cuyos puentes ofrecen una gran estampa para las fotografías de los turistas. Esta calle termina en el Hofgarten, un parque del siglo XVI por el que podrás pasear relajadamente y recargar los pulmones con aire fresco.

Tampoco puedes irte de Dusseldorf sin pasarte por el Medienhafen, la zona más moderna de esta ciudad. La vanguardista arquitectura que ofrecen los edificios de esta zona bien se merece unas instantáneas, sobre todo el Gehry-Bauten. Muy cerca está también la Torre del Rin, una torre de telecomunicaciones construida en los años ochenta y que ofrece unas vistas impresionantes del Rin y la ciudad. Aunque la torre tiene 240 metros, el último piso al que se puede acceder es el 180, donde hay un restaurante.

Prohibido irse sin probar la cerveza local

Dedica el resto de la tarde a beber una buena cerveza hecha en la ciudad. Dusseldorf es la cuna de la Altbier y hay cuatro marcas de cerveza locales: Schumacher, Ueriqe, Füchschen y Schlüssel. Todas tienen su propio brewpub, aunque a los amantes de la historia les gustará saber que el más antiguo es el local de la Schumacher, en la calle Oststrasse. Por cierto, en estas tabernas no hay que pedir la cerveza, los camareros van pasando continuamente con bandejas y se encargan de reponerla cada vez que ven el vaso vacío y, cuando no se quiere más, se pone un posavasos sobre el vaso.