Hoteles en Moscú

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Moscú en un día

La capital rusa es una ciudad controvertida. En sus calles se entremezclan la cultura europea y la asiática, la tradición soviética y la más absoluta modernidad. Por eso sigue nuestro consejo y déjate impresionar por las maravillas que esconde; no pierdas la oportunidad de imbuirte de la vida cotidiana de Moscú. Pero prepárate para caminar y para coger el metro. Las distancias en esta ciudad son tan grandes que compensa utilizar el transporte público al máximo, pero no temas perderte nada: el metro también esconde sus pequeños tesoros.

Un desayuno típicamente ruso en el Café Pushkin

Antes de empezar este tour de un día por Moscú, conviene que conozcas uno de los rincones más afamados de la capital: el Café Pushkin. Un lugar fantástico para comenzar el día con el más completo de los desayunos, pero al que puedes ir sea cual sea la hora que más te conviene, pues permanece abierto las 24 horas del día y es uno de los mejores lugares donde probar la comida rusa tradicional. Es enorme (tiene dos plantas diferenciadas) y nuestra recomendación es que no te vayas sin probar los famosísimos “sirniki” (buñuelos de queso) que los locales suelen tomar con crema agria y mermelada.

Imperdible: el Kremlim

Una vez hayas llenado el estómago y cargado bien las pilas, dirígete hacia el Kremlim, el auténtico corazón de Moscú. El lugar central que no puedes pasar por alto es, por supuesto, la Plaza Roja, una empedrada y enorme explanada rodeada de edificios históricos que son un auténtico lujo arquitectónicamente hablando. Desde la icónica Catedral de San Basilio al Alexander Garden, pasando por el mausoleo de Lenin o el Patíbulo, hay mucho que ver en esta plaza.

Pero el Kremlim es mucho más que la Plaza Roja, por eso vale la pena que dediques tiempo a explorarlo. Descubrirás que tienen una gran relevancia los edificios religiosos, como la Catedral de la Asunción o la enorme Catedral de Cristo Salvador. Por cierto, desde uno de los laterales de esta última parte un puente peatonal que cruza el río y lleva hasta la antigua fábrica de chocolate Octubre Rojo, uno de los edificios más emblemáticos de Moscú. El mundialmente famoso arquitecto Norman Foster es el autor de su remodelación hasta convertir la que fuera una de las fábricas más importantes de Moscú en un moderno complejo de lofts y oficinas.

Otros planes que valen la pena

Éste puede ser un buen momento para dirigirte al metro, a la parada de Kropotkinskaya, para coger el convoy que te llevará a Sportivnaya. En esta estación se encuentra el Museo del Metro de Moscú (en la salida Khamovnichesky Val), que ofrece un interesante recorrido multimedia por los inicios del metro, allá por los años 30.

Una buena idea para pasar la tarde es visitar el Muzeon, el parque de los monumentos tumbados. Es algo así como un cementerio donde se han colocado las estatuas soviéticas retiradas de las calles a partir de 1991 pero que hoy en día cuenta también con obras contemporáneas.

Para finalizar el recorrido, qué mejor que visitar uno de los lugares más mágicos de esta ciudad: el Teatro Bolshoi.

¿Y para cenar?

Entre los restaurantes más renombrados de Moscú, además del Café Pushkin, vale la pena conocer el Expedítsiya, especializado en cocina siberiana, y el Mari Vanna, cuyo plato más reconocido es la Ensalada Olivié, la auténtica ensaladilla rusa. Si buscas algo más económico, en esta ciudad abundan los restaurantes de sushi y existen numerosas cadenas de comida especializadas en este producto. Dos buenos ejemplos son Yakitoriya y Dve Palochki.

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