Hoteles en Sankt-Peterburg

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San Petersburgo en un día

San Petersburgo es una de las ciudades más grandes de Europa, por lo que verla y adentrarse en su cultura en un solo día es prácticamente misión imposible. No obstante, si dispones de un día en la ciudad sí podrás aproximarte al riquísimo patrimonio y los impresionantes escenarios que alberga la que fuera capital del imperio zarista y epicentro de la revolución rusa.

Empieza por la Plaza del Palacio

En una ciudad como San Petersburgo, donde la historia tiene tanta presencia, cada rincón se convierte en una postal. Uno de esos lugares emblemáticos, y nuestra propuesta para que comiences tu visita a la ciudad, es la Plaza del Palacio. Se llama así porque aquí está el Palacio de Invierno, la residencia de los zares. Esta plaza es además muy simbólica y fácilmente reconocible, ya que está coronada por la Columna de Alejandro.

Al lado verás el Almirantazgo y la Catedral de San Isaac, que impresiona por su gran tamaño, pues es la cuarta catedral más grande del mundo. Desde el Almirantazgo parte hacia el Puente del Palacio, que has de seguir para llegar a la Isla de Vasílievski, donde se encuentran algunos de los edificios más antiguos que conserva la ciudad. Es el caso de la Kuntskamera, los Doce Colegios de San Petersburgo, la Academia Imperial de las Artes o el Palacio Ménshikov.

El origen de San Petersburgo

Mantente en el lado derecho del río Neva y dirígete a la isla de Záyachi, donde está la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, el auténtico origen de San Petersburgo. Esta curiosa fortaleza de forma hexagonal rodea varios edificios de interés, como la Catedral de San Pedro y San Pablo, donde están enterrados los zares, incluida la última familia imperial.

También en este lado del río está la Mezquita de San Petersburgo. Datada del año 1913, es la más grande de Europa, por lo que vale la pena detenerse a observarla.

Es un buen momento para volver al margen izquierdo del río y dirigirte a otro de los emblemas de la ciudad: la Iglesia de San Salvador de la Sangre Derramada. De estilo típicamente ruso, destaca sobre el resto de edificaciones de la ciudad por su colorido y la animada ornamentación de la fachada y las cúpulas.

La Avenida Nevsky: un recorrido de contrastes

Dedica el resto de la tarde a recorrer la impresionante Avenida Nevsky, que tiene más de cuatro kilómetros de longitud. A su paso se pueden ver caras muy diferentes de San Petersburgo: áreas de opulencia que contrastan con zonas mucho más pobres, palacios y puentes que la cruzan constantemente. No obstante, hay en esta avenida algunos puntos de interés que no deberías perderte, como el Café Literario –el lugar donde el más renombrado poeta ruso, Alexandro Pushkin, tomó su último café antes de morir- o el Palacio de Stróganov, muy cerca del Puente Verde que cruza el río Moika. También vale la pena visitar el edificio Zinger, de estilo modernista y que hoy alberga la mayor librería de la ciudad, y, más adelante, el mercadillo de arte que se ubica justo al lado de la Iglesia de Santa Catalina o los grandes almacenes Gostiny Dvor, que ocupan toda una manzana y donde se pueden encontrar los objetos más peculiares y todo tipo de recuerdos de la ciudad.

Ideas para cenar

Aprovecha para cenar en la Avenida Nevsky, donde hay numerosos restaurantes. Algunos son muy interesantes como Palkin, que ofrece una carta con importantes influencias europeas, o el restaurante francés Bistrot Garçon. Otra opción muy buena es The Idiot Restaurant, junto al canal Moika, un coqueto local con un ambiente muy agradable donde Dostoyevsky escribió la novela que recibe el nombre del restaurante. Su carta es variada y regalan un chupito de Vodka con la comida.

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