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La línea del horizonte de la Costa Blanca se detiene de forma particular interrumpida por el imponente Peñón de Ifach, que domina la costa de la localidad de Calpe. Esta ciudad alicantina situada a orillas del Mediterráneo puede presumir de unas playas de arena fina y dorada pero también de unos paisajes envidiables mar adentro, enmarcados por impresionantes montañas y sembrados de viñas. Basta admirar la ubicación y el clima privilegiados de Calpe para entender por qué tantas civilizaciones antiguas se fijaron en ella para establecerse, tal y como atestiguan los famosos “Baños de la Reina”.
Las tradiciones profundamente arraigadas en la región de la Marina Alta, en Alicante, se combinan con un flujo turístico exterior constante y que se mantiene desde la década de los 70, cuando esta región se convirtió en un destino preferente entre los visitantes de toda Europa. Hoy en día, la tradición convive de forma armoniosa con la modernidad, convirtiendo a estos once kilómetros de playas y costas en uno de los destinos más consolidados del litoral levantino. El puerto deportivo, el entorno natural y la apreciada gastronomía local contribuyen a atraer a turistas fieles que eligen Calpe cada año como destino en el que pasar sus vacaciones.
Uno de los rasgos más característicos de Calpe es el peñón de Ifach, un enorme promontorio calcáreo de 332 metros de alto que se adentra en el mar y que domina por completo la característica costa de la localidad. La región fue declarada Reserva Natural gracias a sus particulares paisajes que se han convertido en hogar de una gran diversidad botánica. Desde lo alto del peñón se pueden disfrutar de las mejores vistas de Calpe y de su litoral. Más abajo, entre las olas, los aficionados a los deportes acuáticos encontrarán el destino ideal para la práctica de windsurf, especialmente en las playas de La Fossa y el Arenal, con largos paseos repletos de “chiringuitos” en los que saciar cualquier apetito veraniego.