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Quizás Turín no es el primer destino en el que piensas cuando viajas a Italia. Al lado de las impresionantes Roma, Milán o Venecia, Turín puede quedar en un segundo plano, pero cuando la conozcas te darás cuenta de que tiene un casco antiguo precioso y muchísima vida. Es una de esas ciudades que vale la pena visitar, así que no la pases por alto. Nosotros te proponemos un
tour
de 24 horas que te encantará.
El centro de Turín es absolutamente espectacular y por eso éste ha de ser tu punto de partida en la ciudad. Sus calles discurren entre museos y fundaciones que hacen gala del gran patrimonio artístico de esta ciudad, donde podrás ver arquitectura barroca, rococó, neoclásica y
art nouveau
. En su plaza principal,
Piazza Castello
, se encuentran el
Palazzo Reale
y el
Palazzo Madama
. Esta plaza, además, tiene un gran ambiente porque es punto de encuentro frecuente para los locales, por lo que no te resultará difícil ver grupos de gente departiendo en la plaza.
Si sigues por la
Via Giuseppe
, detrás del Palazzo Madama, llegarás a la
Mole Antonelliana
. No te resultará difícil reconocer este edificio, pues es el símbolo de Turín, su obra arquitectónica más famosa. Es una visita que no te puedes perder pues hoy en día alberga el
Museo Nacional del Cine
, una interesante muestra sobre la historia del cine con cinco salas de exposición diferentes. No obstante, si lo tuyo no es el cine o no tienes tiempo para entrar en el museo, al menos sí deberías acceder al edificio y subir en ascensor hasta su azotea, desde donde tendrás la mejor panorámica de Turín.
Aprovecha que estás por el centro de la ciudad para comer un buen plato de comida piamontesa. En tu recorrido verás muy buenos restaurantes, pero nosotros te proponemos tres, para que elijas en función de tus preferencias: en primer lugar, el Ristorante Solferino, un clásico del que sus clientes suelen destacar el risotto y los ravioli; también, aunque un poco más alejado de las calles principales, en el Corso Palestro, tiene muy buena fama el Ristorante Galante, un restaurante de magnífica cocina tradicional donde encontrarás muchos más locales que turistas; y, por último, si te apetece una buena pizza, en La Capaninna son muy buenas.
Ya por la tarde, no dejes de visitar la
Piazza San Carlo
, famosa por sus dos iglesias gemelas, o la
Catedral
, una auténtica obra de arte del siglo XV donde se conserva la Sábana Santa, la tela que se cree que sirvió para cubrir el cuerpo de Jesucristo cuando fue bajado de la Cruz.
Si deseas hacer algunas compras, en la
Via Roma
encontrarás las principales marcas de moda tanto italianas como extranjeras, además de tradicionales sastrerías. Es una calle preciosa, que discurre bajo los soportales construidos para los paseos de los Saboya, que bien vale ser recorrida por todo visitante.
No puedes irte de Turín sin formar parte de su tradición más difundida: tomar un buen aperitivo. Quizás no lo sabías pero Turín es la cuna del vermú y esto ha llevado a los turineses a hacerse unos auténticos expertos en esto del aperitivo. Eso sí, ten en cuenta que a diferencia de España, donde se suele tomar antes de comer, en Turín el aperitivo es el comienzo perfecto para una velada nocturna. Allí, los locales se reúnen en los bares para tomar unas copas y unas tapas justo antes de la cena. El mejor lugar para ello son los soportales de la
Piazza Vittorio Veneto
, aunque en las calles que discurren entre
Porta Palazzo
y
Via Garibaldi
también suele haber mucho ambiente.