Hoteles en Varsovia

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Un día en Varsovia

La capital de Polonia es, probablemente, la ciudad más bella del país. Prácticamente derruida durante la Segunda Guerra Mundial, sus ciudadanos supieron reconstruirla con el mismo esplendor del que gozaba antes de la guerra y Stare Miasto (el casco antiguo) es, desde 1980, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Varsovia es una ciudad que no se debe dejar de visitar, aunque se disponga de poco tiempo para vivirla como se merece.

La Ciudad Vieja y el Palacio Real

Precisamente, uno de esos monumentos que acabaron completamente destruidos en la contienda y que hoy se alza nuevamente imponente es el Palacio Real (Zamek Królewsky) , uno de los símbolos de la ciudad, que guarda una importante pinacoteca con originales de Rembrandt y Canaletto. Este palacio es un buen punto de partida para comenzar a conocer Varsovia, pues la Ciudad Vieja o Stare Miasto se desarrolla alrededor del castillo, desde su torre del reloj. Aquí, además, comienza la denominada Vía Real, que llega hasta el Parque Lazienki, y que constituye la ruta más fácil para conocer la mayor parte de los edificios históricos de la capital polaca.

Callejear por la Ciudad Vieja es un auténtico gusto. Verás que a tu alrededor se suceden cafeterías, restaurantes y pequeños negocios llenos de encanto. Mientras estás por esta zona, aprovecha para descansar y tomar algo, por ejemplo, en Pierogarnia na Bednarskiej, donde sirven un exclusivo zumo de abedul, o en Bikle Cafe, la cafetería más antigua de la ciudad, abierta en 1869 y donde destaca su selección de dulces.

Por cierto, en la Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja se encuentra otro de los símbolos de Varsovia: la estatua de la Sirenita, considerada la protectora de la ciudad. Aquí tienen su puesto, además, muchos retratistas y pintores, por lo que esta plaza es una de las más animadas y bulliciosas de Varsovia.

Las calles más interesantes

Toma la calle Krakowskie Przedmieście y avanza por ella fijándote en la cantidad de iglesias y palacios de los siglos XVII y XVIII que alberga para después llegar a la calle Nowy Swiat, más moderna y comercial, donde se dan cita las tiendas más elegantes e interesantes librerías y cafeterías. Una de las más destacadas es Empik, un moderno concepto de “librería-tienda de discos-bar”.

Si tienes hambre, ambas calles cuentan con buenas opciones de restauración, como U Hopfera, especializado en pierogi (los ravioli polacos), Literacka, de cocina polaca y uno de los restaurantes más famosos de la ciudad, o Villa Foksal, que destaca a la vez por su buena comida y por el encanto del local, con un bonito jardín trasero.

Una de las calles más espectaculares de Varsovia es la Avenida Ujazdowskie, zona de embajadas por excelencia, cuyos palacios son realmente impresionantes.

El Parque Lazienki, un paseo relajante

El final de la Vía Real es Lazienki, un complejo de grandes jardines y palacios de diferentes estilos. Es el auténtico pulmón verde de la ciudad y una de las zonas preferidas por los polacos para pasear y relajarse. Además, hoy en día se celebran numerosos eventos artísticos y culturales en las diferentes dependencias palaciegas, lo que atrae aún más a los locales a este parque.

El gran mirador del Palacio de la Cultura y la Ciencia

No te puedes ir de Varsovia sin pasar por la Ciudad Nueva (Nowe Miasto) , donde se ubica el Palacio de la Cultura y la Ciencia, un gran edificio mandado construir por Stalin como regalo de los soviéticos a los polacos y que destaca por su gran torre. En la planta 30 hay un mirador panorámico desde donde tendrás la mejor vista de la ciudad. Además, el edificio alberga hoy en día un teatro, unos cines y una pista de hielo.

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