Hoteles en Suances

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  • 4,2 km
desde 85,00 €
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  • 4,4 km
desde 50,00 €
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  • 4,4 km
desde 53,00 €
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  • 6,1 km
desde 68,00 €
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  • 10,2 km
desde 60,00 €
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  • 10,4 km
desde 49,00 €
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  • 11,6 km
desde 60,00 €
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  • 11,7 km
desde 42,00 €
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  • 11,7 km
desde 42,00 €
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  • 11,8 km
desde 54,00 €
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  • 11,9 km
desde 50,00 €
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  • 11,9 km
desde 85,00 €
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  • 12,0 km
desde 72,00 €
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  • 12,1 km
desde 94,00 €
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  • 12,8 km
desde 50,00 €
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  • 13,2 km
desde 39,00 €
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  • 13,3 km
desde 60,00 €
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  • 13,3 km
desde 99,00 €

Suances, el tesoro de Cantabria

Esta ciudad turística de la región de Besaya se ubica en una de las zonas más hermosas de la Península Ibérica. Besaya se extiende en la zona de confluencia de los ríos Saja y Besaya, y alberga algunas de las playas más interesantes de la costa norte. La de Los Locos, sin ir más lejos, es todo un paraíso para los aficionados al surf, que pueden lidiar más fácilmente con las temperaturas más bajas de las aguas norteñas. Suances, la antigua Portus Blendium para los romanos, todavía mira diariamente a sus orígenes gracias a los restos imperiales encontrados en las proximidades de su iglesia. Y es que el tiempo transcurre despacio en esta región, que se ha convertido en el refugio ideal para todos aquellos que buscan tranquilidad y que huyen de las aglomeraciones veraniegas sin renunciar a lo mejor del buen tiempo. La calma que se respira en esta zona y sus paisajes naturales hacen que actividades como la pesca sean afición común entre los lugareños y visitantes. Las tardes en la playa o los paseos entre la naturaleza discurren en el litoral alrededor de Punta del Dichoso, una hermosa bahía natural rodeada de acantilados.

Bajo el sol de Cantabria

Una de las playas más conocidas de esta zona es la de Tagle, desde donde se puede disfrutar del mejor atardecer de la zona. Los días largos y los diferentes tonos de la puesta de sol propician un espectáculo de reflejos en el agua y entre las montañas difícil de olvidar. Y para presumir de un moreno envidiable, nada mejor que dejarse tostar bajo el sol de playas como la Tablía o la Concha, de un kilómetro de largo. Otros arenales como La Ribera y La Riberuca permiten a los visitantes relajarse aprovechando el buen tiempo pero evitando temperaturas extremas y playas donde es difícil encontrar espacio para la toalla, un escenario más típico del sur o del Levante español. Eso sí, las aguas del norte son a prueba de frioleros: las temperaturas más bajas del agua compensan espacios casi vírgenes y una tranquilidad que merece la pena probar.