Hoteles en Nápoles

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  • 3,0 km
desde 97,00 €
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Nápoles en un día

La capital mundial de la pizza es, además, una ciudad preciosa que vale la pena visitar, al menos, una vez en la vida. Y es que ya lo dice el dicho: “Ver Nápoles y después morir”. Y es que solo esta ciudad combina como ninguna el caos urbano de un tráfico loco y barrios en decadencia con el esplendor que aún revisten las grandes construcciones medievales y palacios que se fueron levantando en los siglos de oro de la ciudad. Nápoles fue, además, refugio de grandes artistas a lo largo de la historia, que supieron plasmar en sus obras este escenario único y el aire bohemio y particular que todavía hoy se respira en la ciudad.

Parte de la Piazza del Plebiscito

Un buen lugar para empezar tu recorrido por Nápoles es la Piazza del Plebiscito, un punto perfecto para empezar a conocer la ciudad. Siéntate a tomar un café y contempla algunos de sus monumentos más importantes, pues aquí están el Palacio Real, el Palacio de la Prefactura, el Palacio Salerno y la Basílica de San Francisco de Paula. Por cierto, se dice que si caminas con los ojos cerrados entre el Palacio Real y las figuras de los caballos de la plaza tendrás buena suerte para el futuro.

Sigue después hacia el Castillo dell’Ovo. Es el más antiguo de la ciudad y, a la misma vez, un mirador fantástico hacia el golfo de Nápoles. La entrada es gratuita, por lo que vale la pena subir. El paseo marítimo que sigue a este castillo y lo conecta con el castillo Maschi Angioino es un bonito recorrido al lado del mar que tampoco debes perderte. Por cierto, si buscas un lugar para comer, los alrededores del Castillo dell’Ovo están llenos de restaurantes de pescado y buenas marisquerías.

El corazón de la ciudad: Spaccanapoli

Por la tarde, el mejor plan es adentrarse en el corazón de Nápoles y dirigirse a Spaccanapoli, una calle que divide completamente el casco antiguo de la ciudad y está rodeada de estrechas callejuelas por las que vale la pena perderse. En Spaccanapoli (también llamada Via de San Biagio) encontrarás tiendas de todo tipo, que se entremezclan con pequeñas iglesias y edificios con mucho encanto. Y sobre todo encontrarás multitudes, pues es la calle más concurrida de la ciudad. En esta zona está también la Via San Gregorio Armeno, conocida por estar habitada por numerosos talleres de artesanos que se dedican a confeccionar belenes. En esta calle encontrarás piezas para el pesebre durante todo el año, de todas las formas, tamaños, colores e identidades, pues incluso se fabrican figuritas basadas en personajes públicos. Sin duda, ¡es el mejor souvenir que te puedes llevar de Nápoles!

También en la zona de Spaccanapoli están el Duomo, la Catedral de Nápoles y el Convento de Santa Clara, dos edificios que no debes perderte.

Una pizza de película

Y como no te puedes ir de Nápoles sin comerte una buena pizza, te proponemos una cena en el local más famoso de la ciudad: la Pizzeria da Michele. Aquí se rodó una escena de la película “Come, reza, ama” y era muy frecuentada por Maradona en los años en los que vivió en Nápoles. Suele haber bastantes colas, pero su pizza margherita vale la espera.