Hoteles en Logroño

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Historia y gastronomía de la mano en Logroño

Logroño, la capital de La Rioja, es una de las ciudades españolas más interesantes en lo que a Patrimonio se refiere, tanto material como inmaterial. Muchas de sus tradiciones, presentes desde la Edad Media, se remontan al apogeo de la Ruta Jacobea de peregrinación hasta Santiago de Compostela, siendo la capital riojana una de las paradas clave del camino. Es comprensible, pues, que la historia de Logroño no se pueda separar de la influencia europea que llegaba a la ciudad desde el Medievo, teniendo en cuenta que incluso el Códice Calixtino, la primera guía del Camino propiamente dicha, del siglo XII, se refiere a esta ciudad en sus páginas. El paso constante de caminantes, pero también de mercaderes y artistas convirtió a la ciudad en un importante cruce de caminos multicultural, un carácter que todavía conserva a día de hoy. A las orillas del Río Ebro, Logroño tiende puentes entre Navarra y Álava, y merece la pena detenerse en ellos. El Puente de Piedra era la vía de entrada de los peregrinos en la ciudad, y estaba originariamente fortificado por cuatro grandes arcos y tres torres.

La cocina como ritual

Más allá de su Patrimonio arquitectónico, fuertemente influido por la obra religiosa, Logroño es el hogar de uno de los tesoros españoles más apreciados dentro y fuera de sus fronteras, el vino de La Rioja. El sustrato característico de esta región permite además cultivar una serie de productos que, combinados, dan lugar a auténticas delicias. Así nos encontramos por ejemplo con los espárragos, alubias, pimientos o alcachofas. Platos como las patatas a la riojana o el cordero son acompañamientos excelentes para un buen vino Denominación de Origen. Para poner el broche de oro a la comida, nada mejor que decidirse por unos dulces de almendra de Arnedo o por el delicioso mazapán de Soto. Un auténtico placer para la vista y para el gusto en una de las regiones más hermosas de España.

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