Salamanca es una ciudad en constante movimiento gracias al hormigueo de los miles de universitarios que la convierten en la capital de la cultura académica en España. Esta ciudad de largo recorrido y anécdotas históricas está en la zona central de la Península Ibérica, a poco más de 200 kilómetros de Madrid. A pesar de su lejanía respecto al mar, Salamanca puede presumir de ser un destino turístico de primer orden, y no es de extrañar: su centro histórico está reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero son muchos los rincones de esta ciudad protegida y recorrida por estudiantes generación tras generación. Su universidad fue la primera de España, y es hoy en día la más antigua de Europa. Entre sus muros se dieron cita grandes pensadores, filósofos, artistas y escritores españoles y europeos a lo largo de los siglos.
Al margen de su vocación académica gracias a la universidad, Salamanca es uno de los destinos favoritos por los extranjeros para aprender español. Aquí se redactó la primera gramática de la lengua castellana en el siglo XV, que contribuyó en gran medida a su difusión en todo el mundo. La Plaza Mayor es el símbolo de una época gloriosa en una ciudad salpicada de bibliotecas e iglesias, dos instituciones estrechamente ligadas hasta hace no demasiado. Pero, a pesar de su “look” educativo, Salamanca es una ciudad que hay que vivir tanto de noche como de día. Y especialmente, entre esos dos momentos. El anochecer es mágico en esta ciudad de terrazas al aire libre y conversaciones en las plazas.
Salamanca es una ciudad con razones de visita variopintas: turismo, educación, el Camino de Santiago o simplemente visita a conocidos. Por este motivo, las características de la búsqueda de alojamiento son tan variopintas como sus propios establecimientos. La ciudad ofrece una gran variedad de hoteles, desde las pensiones con alojamiento de emergencia para una o dos noches hasta los conventos reconvertidos en hoteles de lujo donde respirar el antiguo despertar al son de las campanas.