Check-in: desde las 15:00 horas Check-out: hasta el mediodía Alrededor de Piazza Vescovado, el corazón de Ravello, en el camino de las antiguas villas patricias, donde el tiempo se detiene y el silencio reina, se situa el Hotel Villa Fraulo: una villa de origen medieval. El hotel goza de una posición excepcional, con vistas que da en la Costa Amalfitana, donde las verdes montañas se derriten en un diseño armónico con el azul del mar y del cielo. Los huéspedes podrán disfrutar de ese paisaje impresionante, tanto en la terraza como en cualquiera de nuestras habitaciones. La Habitación Standard, con balcón con vistas a la costa de Amalfi y al Golfo de Salerno, es finamente decorada en estilo clásico. En su dormitorio: armario, insonorización, aire acondicionado, teléfono, secador, televisión con satélite, música por cable, WI-FI, minibar y cajafuerte. El cuarto de baño está cubierto de mármol Afion y dispone de una ducha con Hydro Jet. Los huéspedes pueden tomar descanso en las bañeras con Hydro Jet, en el lujoso cuarto de baño de mármol Afion. En la Spa rituales delicados suavizarán su estadía, con un crescendo de intensas sensaciones y placer. Sumerjanse en la Infinity Pool con vistas al Mar Mediterráneo. Nuestro centro, con sauna, baño turco, ducha emocional, una piscina climatizada que da al horizonte y una exclusiva cabina para masajes, es el lugar perfecto para regenerarse en un ambiente de absolute bienestar psicofísico. Nuestros huéspedes serán mimados por manos expertas, y podrán elegir entre una variada gama de tratamientos de belleza y bienestar. El despertar será aún más dulce cuando, tomando asiento restaurante, disfrutarán del desayuno buffet, elegiendo entre una amplia y rica variedad: jugos de perfumados cítricos de la Costa de Amalfi, tartas de frutas coloridas , quesos blandos y fragrante croissanterie, sin olvidar el clásico sabor del café espresso. El gran salón del Hotel Villa Fraulo conta una gran chimenea de piedra mineral en estilo neoclásico, remontante al final del siglo XIX y el principio del siglo XX, y un porche de cristal, para gozar del hermoso panorama si a veces hay mal tiempo. Un dulce fondo músical llenará de alegría los sorbos de cócteles y bebidas internacionales al bar. |